Hoy queremos contarte una inquietud cultural que te resultará muy interesante. La teoría de los cristales rotos. ¿Has oído hablar alguna vez sobre ella? Si no es así, estamos aquí para contártela. ¡Presta atención!

La teoría de los cristales rotos fue elaborada por James Q. Wilson y George L. Kelling, basado en un experimento que realizó el psicólogo y profesor universitario Philip Zimbardo (conocido por muchos por su experimento en la cárcel de Stanford).

Este experimento consistía en dejar dos coches abandonados en dos sitios completamente opuestos: uno ubicado en un barrio pobre y conflictivo y otro situado en una zona rica y tranquila. Imaginarás lo que paso… El coche situado en el barrio pobre contaba con considerables desperfectos a las pocas horas, mientras que el coche ubicado en la zona rica estaba en perfectas condiciones. Una semana después, el vehículo ubicado en el barrio pobre se encontraba totalmente destrozado, mientras que el otro seguía intacto. De esta manera, la primera conclusión que se extrajo fue que la pobreza y la marginación tuvieron la culpa de este delito.

Pero el estudio no se quedó aquí y los investigadores decidieron dar un paso más. Modificaron algo de la situación y rompieron un cristal del coche que se encontraba en el barrio rico, hasta entonces sin ningún solo roce. Lo que pasó fue que a los pocos días ese mismo coche estaba tan destrozado como el del barrio pobre.

La conclusión que se extrajo de este experimento fue que el motivo no reside en la pobreza, sino en lo que transmite el cristal roto en un coche abandonado: despreocupación, desinterés y, sobre todo, deterioro, lo que crea un sentimiento de ausencia de leyes y normas. Es decir, un sentimiento de que todo vale.

Para que lo entiendas con un ejemplo mucho más cercano a ti: si un nuevo compañero llega a la residencia, va bebiendo un Red Bull por el pasillo y se lo termina, lo siguiente que hará será mirar al suelo, si el suelo está limpio buscará una papelera para tirarlo, si el suelo está sucio lo tirará y así hará más sucia tu residencia.

De esta manera, el mensaje que se extrae de la teoría de los cristales rotos es que, una vez que se empiezan a desobedecer las reglas en un barrio, comunidad o ciudad, el incumplimiento de estas irá en aumento y, a menudo, a una velocidad cada vez más alta. ¡¡Lo mismo puede ocurrir en tu resi!!